El 19 de marzo se conmemora el natalicio de José Pedro Varela, uno de
los personajes más influyentes de la historia de la educación uruguaya.
El 19 de marzo de 1845 nació uno de los personajes más influyentes de la historia de la educación en Uruguay: José Pedro Varela.
Varela
nació en plena Guerra Grande, hijo de Jacobo Varela y Benita Berro,
hermana del presidente Bernardo Berro y sobrina de Dámaso Antonio
Larrañaga.
La sociedad uruguaya vivía
entonces épocas de inmigración y de cambios económicos y técnicos que
favorecían la aceptación de ideas nuevas en pugna con las tendencias
tradicionalistas.
En ese contexto,
siendo muy joven, Varela viajó a Europa y Estados Unidos, donde recibió
influencias intelectuales que mucho gravitaron en su formación. A su
regreso en 1868, fundó la Sociedad de Amigos de la Educación Popular
junto a Elbio Fernández.
Sin abandonar
la actividad periodística y política, sus inquietudes educativas
empezaban a ocupar el centro de sus preocupaciones.
En
sus libros “La Educación del Pueblo” y “La Legislación Escolar”, Varela
expuso su concepción, considerando la educación como base de la
democracia y como la gran igualadora de las diferencias sociales.
En
1876, con el objetivo de promover sus proyectos educativos, acepta los
cargos de director e inspector de Instrucción Pública, que desempeñará
en forma honoraria hasta su muerte, el 24 de octubre de 1879.
Especialmente
luego de la aprobación del Decreto Ley de Educación Común en 1877,
desarrolló una corta paro fecunda labor organizando un aparato
administrativo y técnico muy avanzado para la época.
Gracias
a esta estructura, en dos años logró la construcción de nuevas escuelas
y la elaboración de material didáctico adecuado, la selección del
personal docente y su formación en una Escuela Normal, el desarrollo de
los contenidos científicos del plan de estudios y la utilización de
métodos novedosos que empleaban la memoria como facultad auxiliar de la
reflexión. Principios que hoy resultan familiares, como la adaptación de
los conocimientos a la psicología infantil o la prohibición de los
castigos corporales, recién entonces comienzan a aplicarse en nuestro
sistema educativo.
El Decreto Ley
estableció, además, la gratuidad y obligatoriedad de la Educación
Primaria. En cuanto a la laicidad, suscitó apasionadas polémicas y se
adoptó finalmente una fórmula transaccional: los padres podían sustraer a
sus hijos de la enseñanza del credo católico si no lo practicaban.
Los
resultados iniciales de la Reforma Vareliana se reflejaron en la
multiplicación del número de alumnos, escuelas y maestros, en la
reducción del costo por alumno, pero sobre todo en el mejoramiento de la
calidad de la enseñanza impartida.
Los
conceptos innovadores de José Pedro Varela, más que una reforma,
significaron la creación de un sistema educativo moderno con grandes
posibilidades de transformación, que permitió al Uruguay, durante el
siglo XX, ocupar un lugar de la más alta jerarquía en el contexto
cultural de América.
Buena información
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